Desmitificando la Tendinopatía

Una Guía Completa para la Recuperación Óptima

Recuperación tendinopatía

La tendinopatía es una patología poco diagnosticada, a pesar de estar presente en hasta un 30% de las lesiones músculo-esqueléticas vistas en clínica, pudiendo producirse a cualquier edad, siendo raras en niños y muy comunes en deportistas con volúmenes de entramiento elevados.

Conllevan una desorganización en la estructura de dicho tendón, provocando síntomas que normalmente, suelen condicionar la actividad física, pudiendo llegar a afectar a algunas actividades diarias.

El manejo de las tendinopatías, se centra principalmente en controlar el dolor, ya que es éste el que condiciona la limitación en las actividades. Es importante tener en cuenta que no todos los tendones patológicos presentan síntomas.

Explorando las Fases de las Tendinopatías

 

Siguen 3 fases; fase reactiva, fase de desestructuración del tendón y por último, fase degenerativa, presentadas por primera vez por Cook y Purdam. Las describen como un proceso continuo en el que las fases se superponen. La fase reactiva inicia cuando un tendón recibe tensión o compresión agudas, sin que todavía se provoquen cambios en el tendón. En la fase de desestructuración, como su nombre indica, ya se empiezan a desorganizar las fibras de dicho tendón. Es la fase en la que el tendón intenta curarse, pero falla. Se suelen ver cambios en la matriz extracelular, pudiendo ser causados por una mayor vascularización e inflamación del tejido. En la fase degenerativa la recuperación natural disminuye mucho. Es en la fase en la que ya se empieza a ver muerte celular en diferentes partes del tendón, dificultando mucho más su recuperación.

Básicamente, el uso excesivo de un tendón, el incremento repentino de las cargas o intensidades de entrenamiento, nuevos ejercicios o tareas, la disminución de los períodos de descanso, movimientos muy repetidos en el tiempo, un mal control postural/técnico, entre otros, son los factores que predisponen a sufrir la famosa tendinopatía. Además, en algunas ocasiones puede ir asociado a una “sensibilización central”, conllevando un dolor excesivo (hiperalgesia) y una sensibilidad muy elevada (hipersensibilidad), dificultando aún más la recuperación posterior.

Factores Predisponentes y Ejemplos Comunes

 

Por poner algunos ejemplos; se ha visto que hasta en un 80% de casos de dolor de hombro se deben a tendinopatías en la musculatura del manguito rotador, aunque se puedan diagnosticar como patologías articulares. El famoso “codo de tenista”, tendinopatía de la musculatura epicondílea del antebrazo que afecta hasta a un 3% de la población adulta y hasta a un 40% de los tenistas en algún momento de su carrera deportiva.

Si tenemos en cuenta una de las tendinopatías más comunes; la del “manguito rotador”, ésta se considera un tipo de tendinopatía degenerativa, en la cuál se ve una fragmentación de las fibras de colágeno y una desorganización de la matriz extracelular, que normalmente conlleva dolor y reducción de de la función de los movimientos del hombro, sobre todo en la elevación y en las rotaciones del mismo. Se suele confundir mucho con el mal llamado “impingement subacromial”.

Por otro lado, la tendinopatía de isquiosurales (muy común en velocistas) / glúteos se da hasta en un 45% de la población general. Ambas pueden doler al sentarse y al activar de forma repentina la musculatura de la cadera. Es muy común confundir la tendinopatía glútea, con la famosa mal diagnosticada “trocanteritis” utilizándola como cajón de sastre para cualquier patología que refiera dolor en la zona del trocánter, siendo la más diagnosticada dentro de las de miembros inferiores.

Siguiendo con las más comunes, la rotuliana (rodilla del saltador) es causada por un exceso de carga sobre el tendón rotuliano, normalmente por un exceso de volumen sobre la musculatura del cuádriceps. Las salidas rápidas, las frenadas, los saltos, los cambios de dirección suelen ser los desencadenantes de éste tipo de tendinopatía, aunque puede darse en la población general, es muy común que suceda en deportes de salto.

Por último, otra de las que más se ven en clínica es la Aquílea, siendo bastante común en corredores (6-17% de todas las lesiones), debiéndose en la mayoría de ocasiones a un incremento de volumen/carga sin  el debido descanso. Estas personas suelen notar rigidez matutina, o rigidez después de mucho tiempo en reposo. Normalmente el dolor aparece previo y/o posterior a la actividad, pero si se cronifica en el tiempo, puede llegar a aparecer durante las actividades normales del día a día, empezando a condicionar mucho la calidad de vida.

Pruebas de Imagen y Diagnóstico

 

En cuánto al uso de pruebas de imagen para el diagnóstico de una tendinopatía, se ha visto que existen cambios morfológicos en personas sin síntomas y viceversa, por lo que existe bastante controversia en cuánto a su utilización como método de diagnóstico hoy en día, a pesar de haberse utilizado como pruebas “gold standard” durante muchos años. Por lo que se recomienda utilizar las pruebas de imagen (ecografía y resonancia magnética) como un complemento del diagnóstico y nunca, como un diagnóstico por sí mismo.

Pautas Clave y Estrategias de Recuperación

 

La mayoría de los autores estiman que el tiempo de mejora para una tendinopatía es de uno a tres meses, teniendo en cuenta que la rehabilitación y el tratamiento de la misma sean los adecuados, pudiendo mantenerse el dolor más tiempo, llegando a ver tendinopatías que duren un año, e incluso más.

En cuánto a las pautas claves para manejar cualquier tendinopatía suelen ser;

  • No estirar esa musculatura ni tendón concretos, sobre todo en las fases inflamatorias
  • No aplicarle frío y, en todo caso, aplicar calor
  • Manejar las cargas/volúmenes de entrenamiento, teniendo en cuenta el descanso. Utilizando técnicas isométricas (primeras fases agudas; control del dolor) / concéntricas / excéntricas (siendo las más interesantes para cargar dicho tendón)
  • Y por último, dependiendo de los objetivos que tenga la persona, sería interesante llegar en las últimas fases a incluir trabajo pliométrico, siendo éste, el que mayor carga aplica sobre el tendón

Todo esto, debería ir de la mano con el resto de técnicas de terapia manual, e incluso, técnicas de fisioterapia invasiva, como puede ser la EPI (electrólisis percutánea intratisular), con el objetivo de que la recuperación sea lo más rápida posible.

Se sigue investigando cuál es la dosis, tipo e intensidad de ejercicio ideales para cada tendinopatía, os mantendremos al corriente!!